En esta reforma integral que podréis ver muy pronto en nuestra página de proyectos, reciclamos muchos detalles de la anterior vivienda. Siendo un piso que llevaba años en la familia y que albergaba muchos recuerdos merecía la pena conservar ciertos detalles y reciclarlos para formar parte de la siguiente generación que vivirá en la vivienda.
Rehabilitar el antiguo suelo de madera maciza de pino fue un auténtico reto. La vida útil de una tarima de madera maciza viene determinada por el espesor de la madera que hay hasta el punto de machihembrado entre piezas. Aunque dispongamos de un espesor importante de madera, es esta unión entre piezas la que limita el número de acuchillados que admite el suelo.
En este caso, la madera de pino antiguo llegaba al final de su vida útil. Por ello se desmontó todo el suelo de la casa para posteriormente llevarlo a un taller para mecanizar.
En taller, retiramos el machihembrado y el barniz de las tablas para trabajar con ellas “en bruto”. Con este proceso inevitablemente se reduce el tamaño de las piezas pero se gana más espesor para acuchillar.
Una vez de vuelta a la vivienda, la instalación de la madera rehabilitada se realizó sobre un nuevo rastrelado con una base de panel fenólico. En el salón de la vivienda reformada optamos por una disposición en Punta Hungría mientras en el resto de la vivienda se colocaron en paralelo.
Tras acuchillar la tarima rehabilitada, decidimos por aplicar un barniz claro ultramate que diera un aspecto sedoso y natural a la madera y así realzar las cualidades del material.
Fue una reforma integral de vivienda de lo más enriquecedora en la que disfrutamos de lo lindo devolviendo a la vida piezas especiales como esta tarima de madera.